Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de enero de 2009

Guinness

And Adam begat Pat; and Pat begat Sean; and Sean begat Seamus; and Seamus begat Oisin; and Oisin begat Brendan; and Brendan begat some udder fella who drank 10 pints of Guinness and exploded to make an unholy mess that blotted out the sun, and this is why there is so much sin in the world today.

Y Adan engendró a Pat; y Pat engendró a Sean; y Sean engendró a Seamus; y Seamus engendró a Oisin; y Oisin engendró a Brendan; y Brendan engendró a un mamón que se bebió 10 pintas de Guinness y explotó formando un lió del copón que oscureció el sol, y es por eso que hoy hay tanto pecado en el mundo.



Traducción libre y no responsable

martes, 27 de febrero de 2007

27/02/2007

Hoy serán seis años desde que murió mi padre.

No tengo más que añadir.

jueves, 15 de febrero de 2007

Principio de economía

El otro día, salíamos de la nueva oficina a tomar un café. Cuando nos acercábamos al bar, veo un hombre que estaba quitando un papel del parabrisas de mi coche. Como el hombre iba vestido con un uniforme de los que llevan los operarios del ayuntamiento, me acerque a él y le pregunté:

- ¿Molesta?
- ¿Cómo? - me dijo
- El coche, que si molesta, para moverlo a otro lugar
- ¡Ah, no! Es que estaba quitando los papeles que ponen en los coches, porque luego la gente los tira al suelo y me cuesta más trabajo recogerlo ...

La conversación terminó ahí, más o menos. No me acuerdo si llegué a decirle algo más porque me quedé atónito. Obviamente esta persona era un empleado del ayuntamiento, del servicio de limpieza.

Este hombre hace esto para ahorrarse el tener que barrer toda la calle. Ha llegado a la conclusión, por propia experiencia personal y laboral, supongo, que el buzoneo no sirve para nada excepto para hacerle trabajar a él.

Me imagino la escena: el típico repartidor con su mochila cargada de papeles que va andando por la calle, cruzandola de coche en coche y dejando un panfleto en cada parabrisas. Y detrás este señor, también cruzando la calle de coche en coche quitando lo que antes había puesto el repartidor. Y la cara de este cuando se gira y ve la calle limpia de publicidad. O peor, cuando intenta justificar ante el jefe que ha repartido todo su lote y este le dice que no es posible porque ha pasado por la calle y no ha visto un sólo panfleto.

A pesar de lo cómica que pueda parecer la situación, hay algo de dramático en ella. A fin de cuentas, el hecho de que esto señor recoja los panfletos hace que el trabajo de otras personas no sirva para nada. ¿Cuantas se nos ocurren? Repartidores, impresores, productores de papel, personal de la agencia de publicidad, transportistas, el dueño del establecimiento que se anuncia... Este último además tiene el perjuicio económico de haberse gastado el dinero en una campaña que no da los resultados previstos porque alguien no deja llegar la publicidad al posible cliente.

Y aún hay algo peor, que es que la producción de esta campaña de papel esta siendo producida para ir directamente a la basura.

Este último hecho es algo en lo que nuestro personaje empleado de limpieza no hace más que aportar una gota de agua a un océano de desperdicios. Si vamos a una gran superficie, estamos rodeados de cosas que han sido destinadas para ir a la basura directamente: basta fijarse en los expositores de la sección de papelería, en los exhibidores de un simple bolígrafo. No menciono ya los quioscos y el boom de los coleccionables o los especiales, con la cantidad de cartón que rodean a la película, fascículo o libro y que, generalmente, el quiosquero te quita amablemente y tira a la basura para darte el contenido en una bolsa de más fácil transporte.

No es que este empleado de limpieza haya despertado en mí una conciencia inexistente. Sólo a venido a espabilar el sentimiento de horror que se creo en mí el día en que Angel me contó el principio de distribución, según el cual el 21% (no estoy seguro) de la producción de un periódico está destinada a la hoguera de antemano. Aunque me justificó adecuadamente esta situación, desde el punto de vista económico, nunca he parado de pensar que es un escándalo que toneladas de papel y trabajo se transformen en residuos sin más. Luego me contó de como había presenciado la destrucción de lotes enteros de equipos de música porque salía más baratos destruirlos y comercializar equipos nuevos. O ediciones enteras enciclopédias médicas o de abogacía que eran quemadas sin ni siquiera salir a la venta.

También he visto con mis ojos los contenedores de deshechos, material atrasado, de las distribuidoras. Toneladas de papel y otros productos: piezas de coleccionables, cintas de vídeo, botellas de vino, perfume... Todo destinado a perecer en un vertedero o, como mucho, en un aplanta de reciclaje.

Llevándolo al extremo, podríamos decir que se están talando bosques para ser quemados en hornos crematorios que destruyan a conciencia toda esta producción de papel. Hay producciones enteras que van de la imprenta a los depósitos de reciclaje sin haber pasado por las manos de ningún lector.

Y esto forma parte de nuestro estilo de vida. Es el principio de nuestra economía. Necesitamos hacer esto para seguir funcionando, para generar riqueza, para que funcione nuestra industria.

¿Me equivoco?

jueves, 8 de febrero de 2007

Sofies Verden - Sophie's world - El mundo de sofia

Este es el libro con el que me estoy entreteniendo en mis pocos ratos libres. No voy a hacer más comentarios sobre mis ratos libres.

Lo que veis en la imagen es el cartel de la película que los noruegos han decidido hacer, aprovechando el tirón del libro, supongo.

Voy muy despacio con el libro porque fue uno de mis regalos de Escocia y está en inglés. Os lo recomiendo para mantener vuestro inglés porque es una historia fácil de seguir con un vocabulario no demasiado complejo.

Imagino que sabéis de que va. Una chavalita de 15 años que empieza a recibir cartas de un extraño profesor. Estas cartas le van introduciendo poco a poco a la filosofía, contándole la evolución del pensamiento a lo largo del tiempo, y presentando a Sofía a sus principales protagonistas. Yo, que voy a mitad de libro, ya he repasado desde Sócrates a Descartes.

Pues bien, en estas estamos cuando veo el blog de Isidro una referencia al Día de la Marmota, y es aquí cuando se me cruzan los cables y comienzo a pensar:

Desde Sócrates hasta el siglo quinto en el que los celtas empiezan a atribuir poderes sobrenaturales a los animales en ciertos días del año, pasan unos mil años de evolución del pensamiento. Florecen escuelas y seres ensimismados que intentan desvelar los misterios del "quienes somos" y "adonde vamos". La fuerza del raciocinio hace evolucionar la medicina, la matemática y, en general, la ciencia.

Y mientras el pensamiento humano evoluciona sin freno, veo un pastor que en la mañana fría de invierno se dirige hacia el inicio de un bosque. Cuando camina, se frota las manos y se ajusta la pelliza. De cuando en cuando mira la cielo, con aire preocupado. Sus entumecidas piernas hacen que su paso sea torpe, pero su voluntad le conduce con decisión. Llegado al bosque, se para y observa a su alrededor, buscando algo con sus agudos ojos. Por fin localiza un pequeño agujero en una elevación del terreno. Y entonces, busca un tronco caído entre los matorrales, se sienta y espera, igual que hizo ayer y el día antes de ayer y el anterior a este, con sus dos manos sujetando el cayado y la barbilla apoyada en sus brazos.

Aún es temprano y la espera y el silencio del bosque arrastran al pastor hacia el sopor. Pero no desespera, y lucha contra el sueño. Se frota la cara con sus manos ahogando un bostezo. Mientras, la bruma matinal se va despejando y el sol casi llega iluminar la entrada del pequeño túnel. Comienza a despertar el mundo y se empiezan a oir los trinos de los pajarillos. El color empieza a llegar allí donde hasta ahora sólo había sombras. El pastor se acurruca aún más entre los matorrales, tratando de no ser visto.

Y entonces sucede lo que estaba esperando: del agujerillo empieza a asomar el hocico de una marmota. Al verlo, la espalda del pastor se curva como un arco, sus ojos se agudizan aún más y todo su cuerpo se inclina hacia delante con el objeto de no perder ni un sólo detalle. Su cara se contrae en un rictus de ansiedad y espera la reacción de la marmota.

El animalillo olisquea el aire de la mañana, con movimientos nerviosos de su naricilla. Poco a poco, va saliendo al exterior. Con precaución mira aquí y allá, arriba y abajo, y va avanzando cada vez un poco más. De repente, mira hacia abajo, ve su sombra y con un respingo se aparta y desaparece de nuevo en el interior del agujero.

El pastor, que lo ha visto todo sin pestañear, cierra los ojos y baja la cabeza angustiado. Pensativo, se alza el hombrecillo, mira al cielo, frunce el ceño por el cegador sol, se estira y, girándose, desanda el camino que hasta allí le condujo. Retorna caminando cabizbajo. Ahora sabe que el invierno durará otras seis semanas. Seis semanas más de hambre y frío. La marmota le ha predicho que el fin de sus penas ha de esperar.

Poco después, el pastor ha llegado a su casa. Posa el haz de leña que ha ido recogiendo por le camino y desaprece en el interior para salir al poco rato con su zurrón, donde mete, apresurado, un exiguo trozo de queso y un poco de pan. Se apresura hacia el redil, lo abre y azuza al ganado que se arremolina hacia la salida. Mira por última vez al sol y se encamina hacia las montañas vecinas vocenado a sus animales.

¡No sabe el pastor lo que ha contribuido al conocimiento de la humanidad!

domingo, 21 de enero de 2007

Big Brother's watching you!!

He descubierto que Google ha actualizado las fotografías vía satélite de Google Earth.

Lo que véis a la izquierda es mi casa. En esta nueva fotografía ha desaparecido mi coche, que antes se veía aparcado justo delante de la puerta. Además, los solares que rodeaban mi casa ya se ven edificados, como están en la actualidad. Calculo que esta fotografía no debe tener más de un año desde que se tomó.

Por simple capricho, (algunos estarán hartos de verla) os pongo el sitio donde he vivido en París durante dos años y un poco. Se que la fotografía está cambiada, pero no os puedo dar muchos detalles. No se ve, pero no está más lejos de 400 metros de la Tour Eiffel. Eso sí, fijaos que el satélite ha pillado uno de esos pocos días en que París está soleado (ya estoy oyendo a Mercedes reírse).

La reflexión sobre esto es que más vale salir de casa peinado y repeinado, porque ya no sabes cuando vas a salir en la "arretrataura".

Sinceramente, si lo pienso, no me gusta nada que haya un aparatito ahí arriba haciendo fotos a todas horas, aunque he de reconocer que la Geografía, con esta herramienta, no tiene nada que ver a la cantinela que aprendíamos en el colegio:

"España limita al norte con el Mar Cantábrico, Francia y la Repúbica de Andorra, los montes Pirineos que la separan de Francia; al este con el Mar Mediterráneo; al sur con el mismo mar, el estrecho de Gibraltar, el océano Atlántico y Portugal; al oeste con el océano Atlántico y Portugal" ... (los que se la sepan, que pongan la musiquilla)

martes, 2 de enero de 2007

Propósitos para el nuevo año

Curioso, ¡no tengo ninguno!

Mi profesión me exige estudiar cada día ...
sé hablar inglés, o sabía ...
voy al gimnasio ...
estoy un poco gordito, pero estoy contento con mi cuerpo ...
creo que mis relaciones familiares van bien ...
con mis amigos también me llevo bien, creo, quizás nos podríamos ver más a menudo, pero ellos tienen niños... (no es que me moleste, es que los niños pequeños son los que marcan pautas)
vuelvo a tener trabajo y creo que me esfuerzo en él ...
por otro lado no me gusta hacer propósitos que no están a mi alcance (convencer a Bush de que adquiera cultura, la paz mundial, arreglarle la cara a Zapatero, eliminar el hambre en el mundo, desterrar a Carod Rovira a la isla de Elba...)

¿Que puedo pedir?

Se me ocurre uno, pero creo que, por el momento, es ilegal machacar los hígados de los que hacen explotar petardos.

¿Me dáis ideas, porfa?

viernes, 29 de diciembre de 2006

As time goes by

El martes pasado (18/12/2006) Olga dejaba de estar entre nosotros.

Olga era, desde hace cuatro años, una presencia habitual en mis Navidades. La habitación de arriba a la izquierda había pasado de ser "la habitación de la abuela" a ser "la de las abuelas", ya que desde que se quedó sola, comenzó a pasar las fiestas en casa, compartiendo esa estancia con mi madre.

Aún me acuerdo del "berrinche" de hace dos años, porque quería agradecerme de algún modo mi hospitalidad y yo no la dejaba, y tuvo que venir mi hermana a decirme que me dejara querer. Y luego mi cuñado me trajo una mantelería que su madre había comprado para mi.

Bueno, pues la he echado de menos.